“Estoy, gracias a Dios, en el mejor momento de mi carrera” Entrevista a Benjamín Soriano

Benjamín SorianoEditar una revista como Danzateatro, tiene la enorme recompensa de contar con lectores como cada uno de vosotros. Tiene también la de saber que modestamente hacemos algo en favor de la cultura, el teatro, la danza en nuestro país. Y tiene desde luego, la de poder hablar con Personas (la mayúscula va bien ahí) como Benjamín Soriano.

Conocidísimo nombre de nuestra escena, admirado dentro y fuera de nuestras fronteras (ahora mismo llegan de conquistar América con su interpretación de San Juan de la Cruz) es un verdadero lujo poder entrevistarlo. Toda una carrera llena de éxitos le avala y sin embargo qué grato, qué cerca… Su manera, su llaneza… cuando lo tratas personalmente te crees lo que de compromiso y trasfondo tiene su obra. Un compromiso que estaba en el comienzo y que sigue intacto en un artista que se mantiene fiel a sus principios. Es precioso cuando se reconoce un trazo en un artista y se mantiene a lo largo de los años.

Y precisamente ahí, empieza nuestra conversación vespertina, dando un repaso a su trayectoria sobre el escenario, donde desde el principio ya se adivinaba alguien que quería hallar ese arte con compromiso, para cambiar el mundo, para educar… Ese trazo es indeleble y permanece desde aquel estudiante de leyes que cambió aulas por ensayos hasta el director y alma de La Violación de Lucrecia. ¿Cómo llegaste al mundo del teatro? 

El mundo del teatro llegó a mí o yo llegué a él. Yo nunca lo supe muy bien

Siempre he pensado que hay muchas maneras de estar en este mundo (teatro) y la mía es especialmente particular. Llegué al mundo del teatro muy jovencito, casi por casualidad. Yo no quería ser actor. Estaba estudiando derecho pero me llamaba mucho la atención hacer investigación y el mundo del teatro siempre me había gustado desde niño. De pronto llegué un poco casi “obligado” cuando alguien en mi escuela me dice que yo tenía una voz estupenda, que tenía muchas cualidades… Y al poco tiempo ya me estaba viendo dirigido. Aún no había acabado la carrera y ya estaba siendo dirigido por alguno de los mejores directores de España. El mundo del teatro llegó a mí o yo llegué a él. Yo nunca lo supe muy bien. El caso es  que una vez atrapado yo decidí que si me dedicaba a esto, me dedicaba en serio. 

Existen diversas maneras de entender el ejercicio del teatro. ¿Cuál es tu forma de entender este mundo sobre las tablas de un escenario?

Me tiene que interesar el autor. Me parece que es demasiado importante que yo suba al escenario y deje mi vida, mi voz, mi alma, mi corazón… en un texto de alguien que yo no creo

“Pronto descubrí que los personajes, los temas, los textos que me interesaban estaban muy al servicio de las ideas, al servicio de los derechos civiles… Como actor, tengo que decir que he visto que se me ha respetado ese perfil mío. Algunos directores han tenido trabajo que ofrecerme y me han dicho        -Benjamín, por respeto a tu andadura, tu manera de estar, con tu compromiso… creo que no te voy a ofrecer este personaje, porque me parece que tú te saldrías de esta manera que tienes tú de aportar a las artes escénicas- Y es verdad que he huido siempre de los autores tradicionalistas o de corte tradicional y excluyente. Me tiene que interesar el autor. Me parece que es demasiado importante que yo suba al escenario y deje mi vida, mi voz, mi alma, mi corazón… en un texto de alguien que yo no creo y donde no veo un texto que crea que está contribuyendo a que el Teatro sea lo que siempre ha sido.”

FOTOS¿Qué determina entonces que Benjamín Soriano quiera o no un texto? ¿A qué personajes te gusta dar vida?

“El Teatro que ha sido siempre quien ha visualizado el conflicto, siempre al servicio de lo humano. Cuando esto se ha dado, no me ha parecido honesto y no lo he hecho. Casi siempre he seleccionado textos, ejemplaridad de vida, como el caso de San Juan de la Cruz. He procurado trabajar siempre con personajes que han dado un ejemplo a la humanidad. En mi oficio hemos de ser fuertes ante toda la ignominia, ante toda la impudicia que existe en la política, en la distribución del bienestar y de cómo se trata al ser humano desde las cúpulas de poder. El teatro ha estado al servicio de estos ideales desde sus inicios en Grecia, siempre de lado de la poesía porque no entiendo el teatro sin la poesía ni la poesía sin el teatro. Mis espectadores deben asistir a un espacio a una dimensión que le haga olvidar la cotidianidad y la dureza del día a día y que le haga poner un poquito de poesía en el alma. Es muy necesario. Pero eso hay que hacerlo desde la honestidad. El teatro, ya desde el Siracusa, desde sus comienzos en Grecia hasta aquí ha estado siempre en esta intención. Mi Federico del alma en el que he mirado siempre y tanto me ha enseñado (Federico García Lorca) y que sabe que conectamos cuando estoy en el escenario y recuerdo siempre en ese niño que nació en Andalucía oriental, en un pueblecito de Almería que pronto se fue a Madrid a estudiar y que pronto, muy pronto el Teatro Isabel La Católica le abría la puerta para hacer el primero y hasta el último de todos mis trabajos de calado nacional. Todos han pasado por ese teatro que me adora y al que adoro. Me siento muy querido en Granada, me he sentido muy querido siempre en ese teatro. Con Federico en el alma siempre. Procuro, desde la modestia, entender todo su mensaje. Y entre el gran mensaje de Federico está el que el Teatro es la poesía que sale del libro y se hace humana, pero además es ese palomo herido por un leñador misterioso que agoniza entre los juncos sin que nadie acuse su gemido. Esa es la vida que tenemos que contar. El Teatro tiene que estar al lado de ese palomo herido y arroparlo. Debemos ser una herramienta útil. Siempre he trabajado con un equipo que me ha secundado mucho, que no es fácil porque vivimos en la inmediatez. Hay que detenerse en las cosas de este tipo. Y la verdad es que tengo mucha suerte. Doy gracias a Dios y a la vida porque siempre me rodeo con gente que ha respetado este purismo y me soporta (Risas). Aquellas palabras de Federico todavía tienen vigor -El Teatro es la tribuna libre donde mostrar la moral y las cosas equívocas de la política- esto yo me lo he aprendido de memoria. No soy capaz de hacer trabajos ni como actor ni director, que estoy gracias a Dios en el mejor momento de mi carrera que no cumplan con ese requisito. Y me siento muy querido por el público y por la crítica.

Hoy más que nunca el teatro tiene voz y tiene una voz muy hermosa hacia la reivindicación

Benjamín Soriano empezó como actor… pero a día de hoy también es director, dramaturgo… ¿Qué faceta es la que más te llena, con cuál disfrutas más…?

Mientras no me saquen de mi oficio, yo me siento en todas bien. Sin embargo he de decir que yo soy un actor muy vocacional. Una vez me tocó la varita mágica, te atrapa… ahora ya es muy difícil estar sin esa sensación que es pisar un escenario y vivir esa comunión con el público que se crea. Esto es ser actor, fundamentalmente. Todo lo demás lo he supeditado a eso. Ahora ya con la experiencia ya se cuáles son mis herramientas y cuáles son mis puntos de expresión en el escenario, mis puntos débiles y también mis puntos fuertes. En la dramaturgia, a la hora de escribir un texto adecuo los textos a esa experiencia como actor, a cosas que yo sé que puedo contar bien. Como director es un placer haber sido cocinero antes que fraile y los compañeros te dicen siempre -estoy delante de ti que eres mi director pero estoy delante de un compañero-. Son cosas muy diferentes el ser actor y el estar abajo dirigiendo pero si sabes respetar el trabajo del compañero se crea algo muy bello. En mis primeros años, cuando me dirigía gente como Adolfo Marsillach, Alberto Miralles o incluso el propio Antonio Gala… todos aquellos escritores y directores de mis comienzos eran maravillosos porque han sido genios, eran directores con una ortodoxia muy justificada porque venían de otra generación y eran muy exigentes, muy distantes, una cosa muy jerarquizada entre la dirección y el equipo… Yo no lo hago así. Estas cosas las he aprendido para que no estén conmigo ahora. Yo abrazo mucho a mis compañeros, los mimo mucho y a partir de ahí se trabaja mejor. “

MEJOR_FOTO-JUAN_DE_LA_CRUZA nivel actualidad ¿En qué andas? ¿Cómo es un día a día de Benjamín Soriano?

Es maravilloso, yo no puedo dejar de hacer de San Juan de la Cruz


«Lo de San Juan de la Cruz ha sido siempre un éxito total. Mis proyectos van siempre conmigo. Una vez estrenados y refutados por el público y por la prensa yo ya nunca los dejo. Ahora estoy metido con La violación de Lucrecia que va a ser un monólogo del poema épico de William Shakespeare. Fue una de las primeras cosas que escribió. Es una de las cosas que más me ha tocado el alma desde que estoy en esta profesión. Estoy haciéndolo pero alternándolo con las representaciones de San Juan de la Cruz que precisamente ahora venimos de interpretarlo en América. Estuvimos en Argentina donde el maravilloso Teatro Colón nos abrió la puerta y yo tuve en ese momento ese inmenso calor de latinoamérica porque conocen a San Juan de la Cruz y porque saben que yo he sido el actor que lo ha recuperado de la historia. San Juan de la Cruz tiene la particularidad de que es un personaje que existió. Puedes interpretar mil veces Hamlet y el público puede ser condescendiente con tu visión de lo que otro escribió pero San Juan de la Cruz está en el imaginario colectivo del mundo. Un personaje amadísimo. Yo me la jugué en 2008 cuando lo estrené en Granada en el Isabel La Católica. Después ya hemos girado por todo el mundo. Es maravilloso, yo no puedo dejar de hacer de San Juan de la Cruz.»

Cuando el público pueda asistir a la representación de La Violación de Lucrecia ¿Qué te gustaría que se llevase consigo esa persona que ha estado viendo la obra cuando salga del teatro? ¿Qué quieres transmitir a tu público con este trabajo?

«Tiene mucho que ver con esta última etapa mía, con un equipo de investigación de la Universidad de Sevilla y Madrid con el que estoy trabajando. Hay un trabajo muy actual mío que lo llevo paralelo a todo lo demás que trata sobre el papel de las mujeres en las artes escénicas a lo largo de la historia. Se llama -Damas Primeras, Primeras Damas-. Se trata de una conferencia performance a caballo entre el recital  poético y lo pedagógico en donde la violación tiene mucho que ver. Estoy en un ciclo de mi vida como creador donde lo que me apetece es contribuir con el problema de la violencia de género. Por lo tanto inicié una tesis doctoral dirigida por una compañera filóloga en Sevilla, cuyo eje central es la mujer. La importancia, la visualización de la mujer desde los comienzos del teatro hasta ahora. Es curioso como habiéndola utilizado como hilo conductor en donde naturalmente yo la sitúo bajo un techo machista, binario… donde ha sido siempre excluida, ninguneada y reducida a la inferioridad. Todos hemos conocido maravillosas dramaturgas que sin embargo han sido olvidadas por la pluma, por la imprenta e incluso con sus parejas. Hay casos flagrantes en la historia donde se conoce que la escritora de teatro era ella y sin embargo trasciende el nombre de él. He llegado a la conclusión de que se establece un bucle donde -primero te reduzco, te hago inferior y después te mato- de aquí vienen las consecuencias de esta diferencia machista y el horror del machismo.

fotosEs mi manera de contribuir. De nuevo utilizando la herramienta del teatro. Con esta tesis doctoral y esta conferencia es con lo que ando y lo que me lleva a subir a los escenarios La Violación de Lucrecia, uno de los primeros ejemplos de mujer vejada. Narramos un hecho verídico que cambió el curso de Roma. Un hecho criminal que cambió el reinado por la República en Roma. Un violador, que para mí es casi peor que el asesino, utilizó su poder para agredir a la mujer de uno de sus mejores amigos, a Lucrecia. Su argumento solo era su superioridad. Fíjate lo que ha llovido desde entonces y seguimos igual, seguimos asistiendo a noticias de mujeres que han sido violentadas. Yo quiero que la gente cuando vaya al teatro lo haga con los poros abiertos para disfrutar y con su elemento crítico. Es muy importante la crítica. A los creadores nos afina la herramienta. Yo desde luego estoy intentando hilar fino para que este trabajo sea uno de los mejores que he hecho en mi vida. Lo tiene todo. Un texto de los más hermosos que yo he interpretado. Ahí está todo: la traición, la deslealtad, la violencia, la vida, la muerte… es un poco  el preludio a todos los grandes personajes que luego escribió Shakespeare. Yo he hecho mucho Shakespeare. En Julio César había cosas que ya están en este texto. Igual pasa cuando interpreté a Próspero. Todos los personajes que yo he hecho de Shakespeare tienen fragmentos en este poema épico de dos horas de duración que las paso en el escenario interpretando a los tres personajes más fuertes: Lucrecia, Colatino y Tarquino. Lleva un lenguaje paralelo en la música y la iluminación muy poderoso, arropado con una dramaturgia muy especial. Muy cuidado. Así que sigo en mi línea de teatro con el compromiso. No sé hacer otra cosa. No sé hacer teatro para la evasión. No ha sido nunca mi perfil a pesar de que le tengo un respeto enorme a la gente que lo hace porque entiendo que es muy necesario.»

En general, en España hay una oferta de teatro, en unos casos con más compromiso, en otros más lúdico o de evasión… sin embargo ¿Por qué no va la gente más al teatro?

Queremos un público joven en el teatro y sin embargo le triplicamos la tarifa con respecto a una película en el cine. Con el dinero que tienen para el fin de semana van él y su novia a ver una película y sin embargo con ese mismo dinero no puede ir ni él solo a ver el teatro. 

«No tengo respuesta a esas preguntas. Yo creo que lamentablemente vivimos en una globalización que nos ha conducido a un lugar donde probablemente el teatro siempre ha estado amenazado por las reglas del mercado. Más allá del valor que le deberíamos dar a lo que sale de nuestra propia creatividad. A veces nos vendemos, nos profanamos, nos azotamos… porque hace falta entrar en unas reglas de mercado a veces un poco negras, diría yo. Prevalecen todavía las reglas del mercado. Lo lamento pero es así. Algunos creadores necesitan financiación porque es muy duro sacar adelante los proyectos, que tienen que pasar filtros profesionales y mercantiles un poco cuestionables. Esto es la verdad. Sin embargo, me parece que hay unos brotes de esperanza maravillosos. Me parece que se está haciendo a pesar de todo un buen teatro en España. ¿Que la gente va menos al teatro? Sí. Es verdad. Es que el teatro está muy caro. Yo no sé en cuántas mesas de opinión lo he dicho. Cuántos golpes he dado sobre la mesa. Queremos un público joven en el teatro y sin embargo le triplicamos la tarifa con respecto a una película en el cine. Con el dinero que tienen para el fin de semana van él y su novia a ver una película y sin embargo con ese mismo dinero no puede ir ni él solo a ver el teatro. Esta es una realidad que te puede parecer demasiado simple pero creo que tendríamos que conseguir fórmulas donde el teatro, que yo comprendo que es mucho más caro de producir que proyectar una película en es cine donde el primer coste está en la producción y luego ya está enlatado. El material humano tiene que estar vivo todos los días. Afecta mucho más a la sensibilidad del ser humano. Habría que hacerlo muchísimo más accesible. Para mí es un momento muy mágico cuando está el telón echado y desde detrás se escucha el público en las butacas. No me gusta mirar. Me gusta ir al personaje un rato antes de todo esto. Necesito concentración y no puedo estar a otras cosas. Pero hay momentos en que por atrás se mira si hay público, si está la sala llena… yo las pocas veces que lo he hecho lo hice para mirar cuánta gente joven de 30-40 años había venido al teatro. Yo siempre he procurado que al menos la gente de mi generación y la de atrás vallan al teatro. Y es que es muy caro. Cuando yo he tenido la experiencia de poder hablar con algún chico joven de 20-25 años que están ahora en la universidad me dice -Es una experiencia inolvidable. Nada es comparable con ver la escena en vivo, la vida en vivo y en directo. Las sensaciones, los olores, los colores…- Claro, pero me parece  que todo pasa por el tamiz de la economía. Me da mucha alegría cuando estoy en Madrid y veo que ahora hay muchas compañías alternativas en escena, muchos nuevos proyectos en fusión con las nuevas tecnologías (nos hemos adaptado a ellas) y me gusta mucho que la vanguardia esté en su lugar. Yo soy muy exigente cuando voy al teatro: a la actriz no se la oye, la vocalización no es correcta, no hay una correcta utilización del espacio… todo no vale. Hay que acudir al teatro, a la antigua escuela si quieres ser un profesional de esto y desde ahí naturalmente venir a la actualidad, saber qué está ocurriendo, usar las nuevas tecnologías… y estoy contento porque veo propuestas muy bonitas.»

Instructivo, cierto, con fondo… Benjamín Soriano. Siempre es interesante hablar con quien es una autoridad en una materia. Pero mucho más lo es, hablar con gente como Benjamín, quien a reputación une pasión. No ejerce el teatro, ama el teatro. Para él, teatro es la poesía que se hace carne. Y como decía su adorado Lorca -La poesía no quiere adeptos, quiere amantes-.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>